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Alejandro Fadel: “Muere, monstruo, muere es un viaje nuestro a lo desconocido”

Alejandro Fadel: “Muere, monstruo, muere es un viaje nuestro a lo desconocido”

En una zona un tanto alejada de la Cordillera de los Andes, encuentran el cuerpo cercenado de una mujer. Cruz, un oficial de la policía rural, se hace cargo de la investigación. David, esposo de Francisca quien a su vez es la amante de Cruz, se convierte rápidamente en el principal sospechoso. Cuando lo internan a David en un hospital psiquiátrico, culpa de lo sucedido a un monstruo que se le aparece repentina e inexplicablemente.

La película fue filmada en localidades de la Provincia de Mendoza, siendo el Valle de Uco la locación principal en dicho territorio. Además alguna de las otras escenas filmadas durante el invierno de 2017 en la provincia incluyen lugares como Tupungato, Tunuyán, San Rafael, la Caverna de Las Brujas en Malargüe, Huayquerías al Noreste de San Carlos, Ciudad de Mendoza, Potrerillos, Uspallata y Villavicencio

“Muere, monstruo, muere” es una película de terror que “intenta hablar sobre el miedo”.

Alejandro Fadel, que no esconde que el cineasta que más le gusta de toda la historia del cine es el “inimitable” Luis Buñuel, cree que su nuevo proyecto cinematográfico, después de “Los Salvajes”, se inscribe “en la tradición del género, pero intento sumar otro tipo de emociones, trabajar más cerca del misterio que del impacto”.

 

A su juicio, “más allá de la historia de la película, intento reflexionar sobre ciertas cuestiones de la contemporaneidad, como el poder y las formas de necesidad de control relacionadas con sistemas masculinos, construidos por varones a lo largo del tiempo”.

 

Sin poder explicar demasiado para no desvelar toda la trama, subraya que no quería, cuando escribía la historia, que el monstruo fuera una metáfora de esa violencia.

 

“Quería que se sintiera que todos los personajes empiezan a sentir de una manera física la presencia de lo sobrenatural en sus mismos cuerpos, ya fuera por los olores que perciben o por las palabras que se dicen”.

 

Con unos actores más que creíbles, encabezados por Víctor López, Esteban Bigliardi y Tania Casciani, Fadel comenta que la búsqueda de los intérpretes “es un proceso tan importante como el guión, porque suelo trabajar, más que de manera psicológica, con la superficie, con los rostros, con los modos del habla de todos ellos”.

 

 

No le interesa tanto “la idea de un actor interpretando o sobreinterpretando un papel, sino que en el resultado final quiero que se sienta que hay cuerpos en escena, incluido el del ser sobrenatural”.

 

Los dos personajes masculinos más importantes, interpretados por Víctor López y Estaban Bigliardi, un policía y David, un hombre que parece haber enloquecido, debían ofrecer “un cierto equilibrio entre una parte más intelectual y otra más física, y que entre los dos lograran una buena compensación”.

 

En el caso de Tania Casciani, que da vida a Francisca, quiso a una actriz “con un rostro de una belleza particular, no digamos hegemónica, de manera que el espectador se quedara con eso dentro de su cabeza”.

 

 

Otro de los protagonistas de la película, que también ve como “un viaje nuestro a lo desconocido”, es el paisaje andino, tocando con la frontera chilena, de altas montañas, con un rodaje a más de 2.000 metros de altitud.

 

lejandro Fadel precisa que “como la película está trabajada fuera del realismo, habiendo gente que me ha dicho que no se esperaba eso de una película latinoamericana, el paisaje también tenía que tener un nivel de extrañeza, de manera que filmamos en lugares que habían sido poco transitados, incluso para mí, conocedor de la provincia de Mendoza”.

 

El espectador se encontrará con un trabajo en el que “los espacios abiertos se muestran de manera claustrofóbica”.

 

Escucha la entrevista al director, en el marco del Festival Internacional de cine de Mar del Plata, donde se hizo acreedor a cuatro premios no oficiales.